Inicio Revista de prensa Opinión Cómo acabar con la oligarquía de partidos

Cómo acabar con la oligarquía de partidos

Opinión. Por Goyomismo, colaborador de ASESDE

Régimen78

Como ciudadano español, hoy quiero salir del anonimato para denunciar públicamente al régimen dictatorial que sostiene la oligarquía de partidos bajo los ropajes de una pretendida democracia que no es tal.

Afirmo que en España no hay democracia ciñéndome a la visión personal de realidades tan evidentes como poco rebatibles:

La cuestionable legitimidad del estado español se sustenta en una constitución que se redactó y promulgó sin la participación directa del sujeto constituyente, la nación española.

La ausencia de una división real entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial que evite el monopolio que ejercen los partidos sobre las instituciones del estado.

El falseamiento de la representación popular: la totalidad de los diputados y senadores que componen el parlamento ni se deben a los votantes ni responden ante ellos, obedecen al jefe del partido que le ha incluido en las listas electorales.

La percepción general que la mayoría de los españoles tienen de la democracia es muy pobre, y se resume en el intranscental hecho de depositar una papeleta en una urna cada cuatro años.

Estas realidades, y las nefastas consecuencias que de ellas se derivan, hacen de España una nación condenada a una debacle política, social y económica de la que difícilmente va a salir si nosotros, los españoles, no empezamos a finiquitar un régimen que no es otra cosa que la prolongación del estado franquista por otros medios más asimilables; si en el pasado era un dictador el que nos privaba de regirnos democráticamente, hoy son los jefes de partido los que, como dictadores colegiados, hacen lo propio.

¿Y cómo lograr una auténtica democracia?

1. Deslegitimando al régimen mediante la abstención activa. Sin la legitimidad popular, el régimen solo se sostendrá en la legalidad que la oligarquía de partidos nos impone a los españoles.

2. Mediante manifestaciones masivas, continúas y pacíficas, exigir al gobierno de turno la apertura de un periodo de libertad constituyente durante el cual se someta a debate público las formas de estado que los españoles propongamos.

3. Convocarnos como nación a asamblea constituyente, componiéndose esta asamblea de representantes previamente electos mediante candidaturas uninominales de distrito de unos cien mil habitantes. Los representantes resultantes procederán a redactar una constitución cuyo fin primordial será el de separar los poderes del estado y definir las reglas del juego político.

4. Someter a referéndum la constitución propuesta por la asamblea de representantes de la nación.

A mi juicio, este proceso que aquí expongo, es la única forma que como nación y como españoles tenemos a nuestro alcance para lograr una democracia auténtica, realmente representativa y libre de la tutela y dependencia que nos impone un estado controlado por minorías políticas que anteponen sus intereses sectarios al interés nacional.

Solo me queda decir que la única democracia es la que tiene su origen en la libertad política colectiva de todos y cada uno de los ciudadanos de una nación. Todo lo demás, no son más que componendas entre grupos de poder ajenos a la voluntad popular.

Antonio García-Trevijano

Dejar respuesta

Comenta aquí
Nombre