Inicio Revista de prensa Opinión CRIMEN DE ESTADO (Un engaño inmaculado)

CRIMEN DE ESTADO (Un engaño inmaculado)

Opinión. Por Frank G. Rubio

Esta elección ha sido un gran fraude, un fraude como nunca habíamos visto. Observadores electorales a los que no les fue permitido observar. Papeletas llegadas a raudales que nadie, salvo unos pocos, sabía de dónde venían. Se trata también de maquinaria defectuosa, maquinaria que se detuvo durante ciertos momentos de la noche, milagrosamente, para abrir más tarde con más votos para mi adversario.

    Las únicas papeletas que deben contar son las emitidas por votantes que son ciudadanos de nuestro país, residentes de los estados en los que votaron y que emitieran sus papeletas de manera legal antes de la fecha límite legal.

Donald Trump

Donald Trump

En toda elección democrática hay por fuerza, más en las sociedades demográficamente masivas,  un potencial amplio para todo tipo de incidentes, anomalías, fraudes… pero cuando estas eventualidades sobrepasan determinado nivel y se hacen verosímiles, pudiendo llegar incluso a cambiar por completo el resultado de la confrontación reglada, institución decisiva esta última para poder cambiar pacíficamente de gobernantes, hablar de “crimen de estado” no es exagerado en modo alguno. Por descontado que la prensa española, con escasas excepciones, la misma prensa que no ha dudado en servir de correa de transmisión para mejor justificar las penosas medidas gubernamentales relacionadas con el Covid 19 inspiradas en el modelo totalitario del comunismo chino, ha hecho un muy limitado y poco profesional seguimiento de un acontecimiento de tanta trascendencia histórica.

En las  últimas elecciones españolas se dieron ya conatos de fraude e irregularidad denunciados por diversas asociaciones ciudadanas, mucha atención. El infrahumano que hoy ejerce como presidente del gobierno, otro calificativo resulta demasiado inexacto, se vio involucrado de manera personal en un intento grotesco y deleznable de fraude en el contexto de las elecciones internas de su propio partido. 

Asunto muy grave, sin precedentes en cierto modo por su volumen, este de las irregularidades que están siendo denunciadas en las elecciones presidenciales norteamericanas del año 2020 y que cuestiona directamente el sistema legal de la democracia más duradera de la historia del planeta; que resulta ser también casualmente la primera potencia militar, científica y económica mundial. Los márgenes de victoria de Joe Biden aparecen claramente menores que los posibles votos ilegales.

Fraude electoral USA

En el año 2000, durante las elecciones que enfrentaron al demócrata Albert Gore, vicepresidente con Bill Clinton (1993-2001), y al republicano George W. Bush (2001-2009), hijo del antiguo director de la CIA y vicepresidente  con Ronald Reagan (1981-1989) (presidente entre 1989 y 1993), tuvo lugar un grave conflicto electoral en el estado de Florida. Las grandes cadenas de comunicación dieron como vencedor a Gore, basándose en encuestas realizadas a pie de urna. Con el 85% de los votos contados Bush ganaba ya por cien mil votos a su adversario, pero aun quedaban por contar tres condados con fuerte posicionamiento demócrata en anteriores comicios; la distancia se redujo de manera acelerada hasta llegar a los 2000 votos de ventaja por parte del candidato republicano. Hay que hacer notar que entretanto los medios ya habían otorgado la victoria a Bush. La ventaja llegó a ser mínima, 300 votos, y decidía la elección presidencial.

Gore, que había concedido en privado la elección a Bush, la retiró. El resultado final en Florida era lo suficientemente pequeño como para poder requerir, según la ley del estado, un recuento obligatorio (por máquina). Sin embargo, muchos de los votos llegados de Ultramar, que inclinaron más aun el resultado hacia el vencedor, contenían irregularidades que los hacía inválidos. Y aquí comenzó una batalla judicial. Gore exigió el recuento en cuatro condados, se produjo entonces un conflicto jurisdiccional entre la corte Suprema de Florida y el Tribunal Supremo. La primera había autorizado los recuentos y el segundo los rechazó. Bush Jr. sería investido como presidente con 271 electores. En Florida ganó con quinientos y pico votos de ventaja.

Al Gore vs. George Bush Jr.
Al Gore vs George Bush Jr.

El lector puede encontrar información minuciosa en red sobre el asunto, lo he sacado a colación para exponer tres cosas que se dan también en el actual conflicto sobre los resultados de las Elecciones del 2020:

1. La posición mediática, muy influyente en la opinión pública pero inestable, está muchas veces poco confirmada por los hechos e ideológicamente sesgada. Hoy mucho más que entonces.

2. La naturaleza incierta de toda elección democrática y la consiguiente posibilidad de irregularidades que puedan resultar decisivas y acarrear graves consecuencias para el sistema político donde tiene lugar.

3. El papel decisivo en última instancia del poder judicial que, sin embargo, hace lo posible por quitarse la patata caliente de encima.

Borbones

No mitificar a los jueces pues, ni su potestad. Ni a los jueces, ni a institución alguna; en la actualidad se pone, por parte de diversos sectores de la sociedad, unas esperanzas absolutamente irreales en el jefe del estado español. Alguien que pertenece a una dinastía que ha mostrado en tantos de sus miembros, la mayoría, una clara inadecuación en el cumplimiento de sus responsabilidades (Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XIII...), alguien que no ha sabido siquiera escoger bien su cónyuge, no me parece que deba ser el foco básico de la lealtad colectiva en una circunstancia de crisis tan grave como la que sobrellevamos; menos aun esperar que salga de esta persona nada mínimamente eficaz que permita ayudar a rearticular y regenerar la situación o el país. Su “formación” en la universidad de Georgetown, con los sedicentes jesuitas, tampoco es motivo de confianza.

La Justicia es muchas veces la forma más sofisticada del crimen y opera mejor, para lo peor, inhibiéndose que pronunciándose. Del mismo modo que los medios de comunicación son los vectores mas adecuados para engañar a las multitudes y las Elecciones un modo privilegiado para poner en práctica, dada la complejidad de la situaciones sociales que indirectamente abordan, las trampas más sofisticadas.

La victoria de JFK frente a Nixon en 1960 estuvo claramente empañada por numerosas acusaciones de fraude. Seymour Hersh escribió que J. Edgar Hoover creía que Nixon ganó en realidad la presidencia, pero al decidir seguir los procedimientos normales y remitir los hallazgos del FBI al fiscal general -a partir del 20 de enero de 1961, Robert F. Kennedy– naturalmente este enterró el caso.

David Greenberg señala como: incluso antes del día de las elecciones, circularon rumores sobre el fraude, especialmente en Chicago, donde la maquinaria del alcalde Richard Daley era conocida por favorecer a los demócratas por todos los medios incluidos los deshonestos. Cuando quedó claro cuán estrecho fue el margen con que perdió Nixon, los republicanos, indignados, se convencieron de que las trampas habían inclinado el resultado de las elecciones y presionaron para que se investigara. Nixon siempre insistió en que otros, incluido el presidente Eisenhower, le alentaron a cuestionar el resultado, pero él se negó. Esto, dijo, causaría una «crisis constitucional», dañaría a los Estados Unidos a los ojos del mundo y «destrozaría el país». Además, agregó, continuar con las afirmaciones significaría que «los cargos de ‘perdedor rencoroso’ me seguirían a lo largo de la historia y eliminarían cualquier posibilidad de proseguir una carrera política».

JFK & Nixon
JFK & Nixon

JFK terminó mal, más allá de su transmutación televisiva en “olímpico” para uso de multitudes; fue el primer y único presidente norteamericano hasta hoy de confesión católica. El actual candidato demócrata Joe Biden devendría el segundo si supera los obstáculos para ser investido. Obstáculos múltiples provocados por los numerosos y descarnados actos de fraude, bien documentados por lo demás, y los graves disturbios y saqueos provocados por la maquinaria política del partido del burro que se sirven de sectores radicales afines de naturaleza criminal, son considerados por analistas competentes como una clara tentativa de golpe de estado. Su investidura, en cualquier caso, dada la corrupción en la que están implicados varios de los miembros de su clan, de tener lugar, comportaría una gran desgracia para la república de las barras y estrellas.

El 17 de diciembre de 2020, Peter K. Navarro publicó un informe explosivo que proporciona una evaluación completa y objetiva sobre la integridad y legalidad de las Elecciones de 2020; el informe incluye más de 50 demandas, miles de declaraciones juradas y testimonios, análisis e informes de prensa, entre otros materiales. Peter Kent Navarro (Assistant to the President and Director of the Office of Trade and Manufacturing Policy) es un economista formado en Harvard que asesora directamente al Presidente Donald Trump sobre cuestiones de política comercial e industrial, es también coordinador de políticas relacionadas con la ley de Producción de la Defensa Nacional (Defense Production Act):

El peso de la evidencia y los patrones de irregularidad descubiertos en este informe son tales que resulta irresponsable que cualquiera, especialmente los principales medios de comunicación, afirme que “no hay evidencia” de fraude o irregularidades.

Las papeletas puestas en cuestión, debido a las irregularidades electorales identificadas, son más que suficientes para inclinar el resultado a favor del Presidente Trump; incluso si una porción relativamente pequeña de estas papeletas se declarase ilegal.

Si bien los seis estados analizados (Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin) exhiben la mayoría de los  tipos (“dimensions”) de irregularidad en los respectivos campos de batalla electoral, cada estado tiene una combinación única de problemas que podría considerarse decisiva. Para decirlo de otra manera, todos los estados estudiados se caracterizan por la misma combinación de irregularidades electorales pero como las familias infelices de Tolstoi cada mapa de batalla es diferente.

Este resultado electoral constituye un robo realizado mediante cortes múltiples efectuados en seis dimensiones sobre el campo de batalla de seis estados, en lugar de una sola irregularidad electoral efectuada mediante una “bala mágica».

Al negarse a investigar un número creciente de agravios legítimos y censurar en las redes sociales a quienes sí los denuncian, los medios anti-Trump son cómplices de impedir el legitimo acceso a la verdad del público estadounidense. Es este un juego peligroso que socava al mismo tiempo la credibilidad de los medios y la estabilidad del  sistema político de nuestra República.

Concluyendo de manera lúcida y agorera:

Aquellos periodistas, expertos y líderes políticos que ahora participan en lo que se ha convertido en un lavado de cara de Joe Biden deben reconocer las seis variantes de irregularidad electoral y realizar las investigaciones apropiadas para determinar la verdad sobre las elecciones de 2020. Si esto no se hace antes del Día de la Investidura (20 enero), corremos el riesgo de poner en el poder a un presidente ilegítimo e ilegal carente del apoyo de una gran parte del pueblo estadounidense.

En una elección para cualquier otro cargo que no sea el de presidente es posible realizar una investigación completa pero en este caso, los 50 estados por ley tienen que certificar sus resultados antes del 8 de diciembre. Luego, el Colegio Electoral tiene programado reunirse el 14 de diciembre para elegir al presidente. Es un período de tiempo muy corto para recopilar pruebas claras de fraude o irregularidades lo suficientemente grandes como para cambiar el resultado, presentar demandas y luego tomar una decisión. El resultado iría luego a la Corte Suprema, muy reacia a involucrarse en una carrera presidencial después de su discutido papel en el recuento de Bush / Gore en el 2000.

Para ilustrar un poco con  datos concretos el asunto centrémonos en el estado de Georgia. Como señala John Fund en National Review.

 “Solo en Georgia, los abogados de Trump alegaron, además de los problemas de firma por correo:

   395 votantes de otros estados.

   1.043 personas que afirmaron vivir en apartados de correos.

   2.560 delincuentes no elegibles.

   10.315 muertos.

   66.247 votantes menores de 18 años

   305.701 votantes que solicitaron boletas de voto ausente después de la fecha límite

En Georgia, Joe Biden ganó por menos de 12.000 votos.”

cada voto cuenta

Una de las cuestiones más controvertidas por el potencial que deja para el fraude es la del voto por correo. Ya en las anteriores elecciones de 2016 votaron por este método cerca de 50 millones de personas, cantidad que en estos comicios, cuatro años después, se ha doblado. En Francia este sistema fue prohibido en 1975, salvo para casos muy restringidos, precisamente por temores nada infundados relacionados con su potencial de uso criminal.

¿Conseguirá triunfar la justicia sobre el fraude? No será fácil porque algo como esto no tiene precedentes en la historia de los Estados Unidos. Si fuera investido Biden, su presidencia se iniciaría con muy mal pie. El conflicto con China, los propósitos globalistas reasumidos y la miseria moral de la que hacen gala sus partidarios permite predecir para América, y de rebote para todas las demás naciones, tiempos muy difíciles.

Joe Biden con Xi Jinping
Xi Jinping y Joe Biden

Tanto la crisis provocada por el virus chino, con sus cuarentenas y desmedidos e inapropiados confinamientos, como los intentos globalistas por imponer la Cuarta Revolución Industrial, que propone un cercamiento y encierro de las poblaciones en megaurbes, donde sus habitantes apenas podrán desplazarse a otras zonas que aquellas donde vivan y trabajen de manera telemática por mor de “salvar el planeta”, abren el camino para la supresión del voto de facto y su sustitución por una medición de intensidades biopsíquicas de conexión, guiadas por Inteligencias Artificiales, en un periodo no mayor de 25 años. Es decir: provocar, muy posiblemente mediante modificaciones del código genético y el uso de nanotecnología con fines supuestamente médicos de carácter preventivo, la “egregorización” de la especie humana y la consecuente conversión de la sociedad en un hormiguero biocibernético dotado con una mente enjambre. Como lemmings hacia el Punto Omega a través de la fusión generalizada con una Noósfera artificial.

Estamos viviendo el crepúsculo de una civilización, quizá de una humanidad, y aun quedan fases muy penosas como puedan serlo desalojar del poder y erradicar a los que pretenden auspiciar un falso amanecer al que denominan engoladamente “cambio de eón”. Un despropósito que sólo recoge un sistema caricaturesco que pretende imponerse a través del estado policial y la manipulación mental masiva. Y esta vacuna de la que tanto se habla, y con tan poco sentido y rigor, es el primer paso en esta dirección.

El diablo Biden

APÉNDICE BREVE CON ALGUNOS TIPOS Y CASOS DE FRAUDE

Soborno. Estado de Nevada.

En el Silver State (así se denomina a Nevada), en un esfuerzo orquestado por la campaña de Biden, los nativos americanos parecen haber intercambiado sus votos no por piezas de plata sino por tarjetas Visa, joyas y otros «regalos».

Fabricación de papeletas falsas y destrucción de las papeletas reales emitidas legalmente.

La fabricación de papeletas falsas en favor de un candidato: uno de los ejemplos más inquietantes involucra un conductor de autobús que ha afirmado en una declaración jurada que recogió varias y voluminosas cajas con papeletas en Nueva York y las llevó a un centro de votación en Pensilvania.

Votantes inelegibles y votantes que votaron en varios estados.

Los votantes no elegibles incluyen delincuentes considerados no elegibles, ciudadanos menores de edad, votantes no registrados, extranjeros, votantes ilegales de otros estados y votantes que utilizan ilegalmente un apartado postal como dirección. En una presentación judicial del equipo legal de la campaña de Trump, el abogado principal Ray Smith proporcionó una lista de más de 70.000 votantes supuestamente inelegibles que votaron en Georgia en las elecciones de 2020.

Fraudes utilizando votantes confinados indefinidamente.

Los votantes confinados indefinidamente son aquellos votantes que no pueden votar en persona debido a su vejez o discapacidad. Una de las maneras mas difundidas de realizar un fraude electoral utilizando estas personas, ancianos o  enfermos, consiste en secuestrar efectivamente sus identidades y votos. En una situación similar en Pensilvania, dos padres y su hija que tiene síndrome de Down fueron a votar en persona y descubrieron que se había solicitado y presentado una papeleta por correo para la hija sin su consentimiento.

Votantes muertos y votantes fantasma.

En Pensilvania, por ejemplo, un análisis estadístico realizado encontró lo que parecen ser más de 8.000 votantes muertos confirmados que consiguieron emitir con éxito papeleta de voto por correo.

En Georgia el número estimado de presuntos fallecidos emitiendo votos es casi exactamente igual al margen de victoria de Biden.

En Michigan, según un relato de primera mano ofrecido en una declaración jurada,  operadores de computadoras en uno los centros de votación en Detroit agregaron manualmente los nombres y direcciones de miles de papeletas con votantes que tenían fechas de nacimiento de 1900. Y en Nevada, un viudo desde 2017 vio que su esposa fallecida había emitido con éxito una papeleta por correo el 2 de noviembre de 2020, tres años y medio después de su muerte. 

Puede ser útil señalar aquí que los votantes muertos desempeñaron un papel fundamental en el robo de las elecciones a Richard Nixon, un robo orquestado por el alcalde Richard Daley y su maquinaria política en Chicago. Según un informe, “se emitieron más de 3.000 votos a nombre de personas muertas, y más de 31.000 personas votaron dos veces en diferentes lugares de la ciudad «. 

El margen de victoria de Kennedy en Illinois fue de menos de 9.000 votos.

Un «Votante Fantasma» es un votante que solicita y envía una papeleta bajo el nombre de un votante que ya no reside en la dirección donde se registró ese votante. En Georgia, por ejemplo, se alega que más de 20.000 votantes ausentes o anticipados, casi el doble del margen de la victoria de Biden, emitieron sus votos después de haberse mudado fuera del estado.

Contar las papeletas varias veces.

El conteo de las papeletas varias veces ocurre de manera más acusada cuando lotes de papeletas se reescanean y tabulan en máquinas de votación electrónica. También puede suceder cuando la misma persona vota varias veces en el mismo día. Así murió posiblemente Edgar Alan Poe.

Hay muchas más maneras de burlar las reglas y realizar fraude, citaré unas cuantas más sin dar ejemplos. El lector podrá encontrar la información pertinente en el informe del doctor Navarro.

 1  No molestarse en verificar la identidad del votante.

 2  Abusos relacionados con la verificación de firmas

Es fundamental que los escrutadores de papeletas verifiquen la legalidad de las papeletas por correo comprobando si las firmas de los sobres coinciden con las que se encuentran en el registro de votantes.

3  Papeletas desnudas, “naked ballot”, sin sobre. El sobre proporciona la única forma de verificar la identidad del votante.

4  Cadena de custodia rota y manipulación o movimientos de papeletas, no autorizados.

5  Papeletas de votación aceptadas sin matasellos ni fecha.

6  Inexactitudes e irregularidades a gran escala relacionadas con las máquinas de votación.

    Dominion, Smartmatic, Agilis

7 Inversiones inexplicables de tendencias en el conteo de votos y crecimiento desproporcionado de los recibidos por Biden.


 
ÚLTIMAS NOTICIAS

El senador republicano Josh Hawley de Missouri se convirtió el miércoles en el primer senador en anunciar que se unirá a un grupo de republicanos de la Cámara para oponerse a que el Congreso certifique los votos del Colegio Electoral del presidente electo Joseph R. Biden el 6 de enero, planteando una batalla final fundamentada en las persistentes acusaciones del presidente Trump sobre un verosímil fraude electoral.

“No puedo votar para certificar los resultados del Colegio Electoral el 6 de enero sin mencionar el hecho de que algunos estados, particularmente Pensilvania, no siguieron sus propias leyes electorales estatales”, dijo Hawley en un comunicado.

También dijo que no votará para certificar la elección «sin señalar el esfuerzo sin precedentes de las megacorporaciones, incluidas Facebook y Twitter, para interferir en la elección en apoyo de Joe Biden».

Fraude electoral EEUU

CONCLUSIÓN PROVISIONAL 

Más allá de lo visible

Me he tomado la libertad de terminar hablando del futuro inmediato, para lo cual he versionado un fragmento de un texto, una de sus últimas y siempre brillantes aportaciones, de John Michael Greer procedente de su blog ECOSOPHIA.

Como vimos hace unos treinta años en la URSS y países satélites, la forma más eficaz de hacer que las personas retiren su consentimiento al gobierno que dice gobernarles es mostrarles, una y otra vez, que sus necesidades e inquietudes no le interesan lo más mínimo a una élite consagrada exclusivamente a su autoengrandecimiento, por lo cual nada tienen que esperar del mantenimiento del sistema actual y menos aun que perder si este cae. Una parte sustancial de los estadounidenses, y una cantidad significativa de gente en otros países industriales occidentales, ya han tenido esta experiencia y han llegado a esas mismas conclusiones, y al entusiasmo mostrado por las clases cómodas por hacer caer los costes del cambio en la mayoría empobrecida mientras aprovechan los beneficios para ellos mismos ha jugado un papel muy importante en este estado de cosas.

Como resultado, es muy posible que en algún momento del futuro cercano, cuando Estados Unidos enfrenten una crisis seria, la mayoría de los estadounidenses se encojan de hombros y dejen que todo se venga abajo, como hicieron la mayoría de los ciudadanos soviéticos cuando la URSS atravesó su crisis final en 1991. La gran mayoría del personal militar y policial en servicio activo de los EE.UU, el baluarte final de cualquier régimen en crisis, votó por Trump en 2016 y 2020, y es posible que no tenga prisas por acudir al rescate de un sistema que les trata con el mismo desprecio casual con que se comportan con todos los que están fuera de los círculos de privilegiados. En otras palabras, es muy posible que dentro de diez años la gente hable de los ex Estados Unidos de la misma manera que hablaba de la ex Unión Soviética.

Por otro lado, si una de esas vacunas ensayadas de manera inadecuada resultase tener malos resultados para una parte significativa de los millones de personas que hacen fila para recibirlas, o si la charla de Biden sobre proporcionar puestos de trabajo a los trabajadores estadounidenses resultara ser igualmente deshonesta, como las promesas de Obama sobre su legislación de salud, o si las élites despistadas siguen creyendo que pueden seguir sus políticas favoritas a expensas de todos aquellos cuyo trabajo mantiene el sistema en marcha o, que Dios nos ayude, tratasen de hacer todo esto a la vez, entonces puede que nos viéramos sumergidos en un futuro caótico para el que muy pocos de nosotros estamos preparados.  For the moment, though, we just don’t know.

Dejar respuesta

Comenta aquí
Nombre