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La ruptura democrática falsa de Mertxe Aizpurua

Por Iván Ábalos Blanco

Una miembro de la partidocracia española, Mertxe Aizpurúa, dice que quiere una ruptura democrática con el régimen al cual pertenece. Una afirmación que sólo la puede decir un farsante de primer nivel como son los políticos del nihilista régimen del 78, y en concreto esta nueva camada de la autodenominada izquierda y nacionalismos periféricos que hoy emergen como oportunistas de poder para ser protagonistas en la constitución de un nuevo régimen de poder a su imagen y semejanza.

La ruptura democrática fue un concepto ideado por Antonio García-Trevijano para constituir un régimen democrático rompiendo con el franquismo; desde la sociedad civil, fuera de las instituciones franquistas. Gracias a esa idea, que llegó a canalizarse en la opinión pública en aquellos momentos tras la muerte del dictador, hubo un debate político y social sobre si ruptura o reforma, donde finalmente triunfó ésta última porque los partidos de la oposición clandestina que consiguió reunir García-Trevijano decidieron pasar por la ventanilla de Carlos Arias, traicionando así los ideales democráticos y al propio Antonio García-Trevijano.

Como ya hizo Torra hace unas semanas, la separatista de Bildu este miércoles, previo a la moción de censura, reivindicó en el congreso de los diputados, es decir, desde las instituciones del régimen del 78 y como portavoz de un partido del régimen del 78, la ruptura democrática, una barbaridad que ni en aquellos tiempos de franquismo sin Franco se atrevieron a decir para referirse a la constitución del nuevo régimen, hecha desde las instituciones de aquel momento. Como mucho se llegó a decir el contrasentido, y también farsante aforismo, de que era una reforma rupturista.

Merche Aizpurua, ruptura democrática, separatismo, izquierda, moción de censura
Mertxe Aizpurúa, portvoz de Bildu

¡No aceptéis este engaño! Ni será una ruptura democrática, ni habrá libertad constituyente. Todo lo quieren hacer desde arriba por muy rebeldes que se muestren, desde el régimen que critican mientras lo disfrutan; régimen además heredero del franquismo al que también critican. Y para colmo, en esta misma línea de contradicción, estupidez y oportunismo, los separatistas, lo son desde el Estado español.

«Estos dos modelos, el de la ruptura y el de la reforma, no eran simplemente dos métodos distintos para llegar a una misma meta, sino dos caminos opuestos que conducían a resultados políticos incompatibles», decía Antonio García-Trevijano en 1985, en un artículo escrito por él en el periódico El País, titulado «La ruptura democrática». Y es que la vía de la reforma, implica la transformación de ley a ley de lo que hay, desde las instituciones, donde el sujeto beneficiado, que es el actor del cambio, es precisamente el que está privilegiado en el poder. Mientras que una ruptura democrática, implica la constitución de una forma de gobierno desde la sociedad civil, es decir, fuera de las instituciones para controlarlas.

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