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Ocurrió en el Año del Cerdo

Opinión. Por Frank G. Rubio

Las epidemias se abordan cognitivamente a partir de datos relacionados con infecciones y muertes, pero para la epidemia de Covid 19 estos datos no son fiables; un protocolo de falsificación sostenida para las muertes y pruebas que no son de fiar, debido al uso de procedimientos incorrectos, hacen que los datos veraces sobre la epidemia sean prácticamente desconocidos. Enzo Pennetta.

Entre las primeras cosas que hemos de tener en cuenta sobre la actual situación, una de ellas -como veremos pronto, la esencial-, es conocer cuál ha sido su lugar geográfico de origen y cómo este punto de partida, que no excluye la mecánica de su génesis como a muchos les gustaría, ha determinado en gran medida las respuestas dadas por los diversos Estados al asunto de la epidemia. Los comunistas chinos acaban de colocarle cuatro años de prisión a una periodista independiente de su país, una de las primeras voces que informó sobre los eventos. Como señala la CNN: las restricciones a la prensa no se han levantado en China y los medios estatales han comenzado a impulsar agresivamente una historia alternativa para el origen de la pandemia, afirmando de que el coronavirus podría haber estado circulando fuera del país antes del brote inicial en Wuhan. Pronto veremos cómo esta operación de desinformación a gran escala comenzó mucho antes; no la llamemos pandemia, porque no es tal.

Wuhan
Wuhan

La enfermedad viene de Wuhan: una ciudad situada en la provincia de Hubei en la China comunista; que ni es la única China ni la mejor, sino todo lo contrario. El 23 de enero fue cerrada la ciudad por las autoridades, siendo el bloqueo más grande conocido realizado en la historia humana, afectando a once millones de personas. Entre el 20 y el 24 del mismo mes tenía lugar en Davos (Suiza) la reunión del Foro Económico Mundial donde ya se establecieron planes para la vacuna de Covid-19, teniendo lugar  un encuentro entre el CEPI y Moderna; seis días más tarde la OMS declararía una emergencia. CEPI es una coalición que agrupa países y organismos privados, creada en el Foro Económico Mundial en 2017, que tiene como finalidad: fomentar e implementar innovaciones con relación a la preparación contra las epidemias, desarrollando vacunas contra las enfermedades emergentes. Sintetizando: Fundación Gates (460 millones de dólares) y vacuna.

Tedros Adanom

El papel de la OMS, en inglés WHO, dirigida por un comunista etíope sin calificación médica digna de ese nombre, merecería por sí misma un largo artículo; la retirada de esta organización filo-criminal de los Estados Unidos, decidida por el presidente Trump, constituye uno de los varios aciertos, declamados por sus opositores como escandalosos errores, que está teniendo durante su accidentado mandato. Michael P. Senger, en un excelente artículo sobre el papel de las campañas de desinformación china sobre este asunto, al que volveremos al final de este artículo, consignó:

En su informe del 24 de febrero, la OMS expresó su entusiasmo por el triunfo de China. «El uso inflexible y riguroso de China de medidas no farmacológicas para contener la transmisión del virus COVID-19 en múltiples entornos proporciona lecciones vitales para la respuesta global» (énfasis agregado). Los científicos rápidamente comenzaron a redactar planes en muchos idiomas para imitar los bloqueos de China. El New York Times citó de inmediato el informe de la OMS, adoptando una postura a favor del  confinamiento y bloqueo a la que se ha aferrado durante meses con muy escasa y sorprendente ausencia de introspección: “China escogió una de las estrategias más antiguas y desplegó una de las mas ambiciosas, ágiles y agresivas estrategias de contención de la historia “.

Viaje al pasado del PCCh

Pero, desde el primer momento, en esta crisis sanitaria que ya había venido precedida en las últimas décadas por otros brotes y desarrollos más que polémicos que no vamos a detallar aquí, hemos de destacar su procedencia: la China comunista dirigida por Xi Jinping. Viajemos pues, para saber con quiénes estamos tratando, hacia el pasado…

PCCh

El Partido Comunista Chino, cuyos orígenes tienen lugar en 1921, es en esencia una sociedad secreta. Así se refiere a él Simon Leys (1935-2014) el 11 de Octubre de 1990 en su artículo: The Art of Interpreting Nonexistent Inscriptions Written in Invisible Ink on a Blank Page en la China File de la NYRB. Y prosigue:

En sus métodos y mentalidad, presenta un parecido sorprendente con la gentuza de los bajos fondos. Teme la luz del día, se alimenta del engaño y la conspiración, y gobierna mediante la intimidación y el terror. La “legalidad comunista” es una contradicción de términos, ya que el Partido está por encima de la ley; por ejemplo, los miembros del Partido son inmunes a la persecución legal; deben ser despojados de su pertenencia al Partido antes de que puedan ser procesados por un tribunal penal (que un juez pueda absolver a un acusado es inconcebible: dado que el acusado fue enviado a un tribunal, significa que es culpable). Mientras que incluso Mussolini y Hitler llegaron al poder originalmente a través de elecciones, ningún partido comunista recibió el mandato de gobernar de un electorado. Una vez que todo el país cayó bajo su control, los comunistas no tardaron en extender al resto de la nación el tipo de trato que hasta entonces se había reservado para uso interno: purgar al Partido y disciplinar a la población del país en las llamadas “áreas liberadas”. El terror se aplicó a escala nacional de manera sistemática ya en 1950, coincidiendo primero con la reforma agraria y luego con la campaña para reprimir a los «contrarrevolucionarios». Para el otoño de 1951, el 80 por ciento de todos los chinos habían tenido que participar en reuniones masivas para acusar y denunciar, o presenciar linchamientos organizados y ejecuciones públicas. Estas lúgubres liturgias seguían patrones establecidos que recordaban las prácticas de la Mafia: durante estos procedimientos, se dirigían preguntas retóricas a la multitud, que, a su vez, tenía que rugir su aprobación al unísono; el propósito del ejercicio era asegurar la participación colectiva en el asesinato de víctimas inocentes; estas últimas fueron seleccionadas no sobre la base de lo que habían hecho, sino de quiénes eran, o en ocasiones por la simple razón de cumplir con la cuota de ejecuciones capitales que habían sido fijadas arbitrariamente de antemano por las autoridades del Partido.

Prochinos en El País

Es conveniente comenzar así para dejar claro por qué las reacciones de la conocida escritora Almudena Grandes, expuestas el 2 de marzo del presente año a través de un artículo en El País, titulado nada accidentalmente: Prochina, resultan tristemente significativas. Su autora minimiza la posible amenaza de la epidemia, que por entonces ya hacía sus pinitos en Asia, hablando de “mujeres muertas por malos tratos” cotejándolas con lo que calificaba de “estornudos de turistas”. La salida de tono de turno de la feminista española tipo, expuesta cuando comenzaba el asunto del Covid19 en el contexto patidifuso y grotesco de la manifestación de triste recuerdo, con la falta de refinamiento e inteligencia que este personaje acostumbra. Personaje al que La Fiera Literaria el siglo pasado calificaba como “bonita de cara, e hija y nieta de Camborios”. El tiempo pasa y la foto que publica El Español de la escritora con su marido, Director del Instituto Cervantes, y sus dos hijos, no admiten otro comentario verbal que el viejo: si monumentum requiris, circumspice.

Una de las muchas memeces, todo hay que recalcarlo, que nos fueron llegando a través del periódico favorito de los lectores que, sin serlo, se pretenden los más inteligentes; como si leer prensa insuflara neuronas. Lo dirigía entonces Doña Soledad Gallego-Díaz, otra aportación de la cerril socialdemocracia patria, que consiguió en sus escasos dos años de dirección hacer disminuir aún más las ventas de la patibularia hoja parroquial a la que es adicta la arrogante y repelente sección de nuestras élites que lleva con los neoliberales desplumando el país desde 1982. En nuestra sociedad civil la calaña moral de ciertos personajes, elevados al Olimpo por los “mass media” y la prensa cultural, es claro indicio de un estado involutivo, si dijéramos putrefacto no nos equivocaríamos, de la sensibilidad colectiva. Esta última muestra ya una animadversión al pensamiento, la honestidad o la belleza más que preocupante. Pero continuemos porque pronto volveremos a este hilo narrativo.

Fangkong, ingeniería social China

En un articulo publicado en Foreign Affairs“China’s Troubling Vision for the Future of Public Health Why Beijing’s Model Must Not Become the World’s” escrito por Sheena Chestnut Greitens y Julian Gewirtz se destacan cosas muy interesantes que nos permitirán  reflexionar sobre la cuestión básica de la respuesta que se está dado a la epidemia en diversos lugares:

¿Qué significa para la salud y la seguridad estar tan entrelazados? Las democracias y autocracias de todo el mundo abordarán esta cuestión cada una de ellas a su manera, teniendo en cuenta opiniones dispares sobre privacidad, vigilancia y libertades civiles. Pero algunos están más cerca de tener una respuesta que otros. Como primer epicentro de la pandemia, China ha tenido una ventaja inicial y la visión que han presentado sus líderes (vigilancia constante en nombre de la salud biológica y política) es preocupante. Las democracias deben desarrollar una visión clara y distinta de la relación futura entre salud y seguridad para que el enfoque de China no se convierta en el del mundo.

La clave de bóveda es un concepto chino denominado Fangkong.

Fangkong se convirtió en un término común a fines de la década de 1990 y principios de la de 2000, principalmente con referencia a la Seguridad Nacional. El Partido Comunista Chino (PCCh) contempla la sociedad como una especie de proyecto de ingeniería que puede mejorarse con nuevos sistemas y tecnologías. Fangkong fue un concepto desplegado en esta dirección. En marzo del año 2000, por ejemplo, la ciudad nororiental de Dalian asignó un fondo especial de 450 millones de yuanes durante siete años para inversiones en seguridad pública, con el objetivo de expandir «el sistema fangkong» y utilizarlo para combatir la pornografía, los juegos de azar, los fugitivos y los miembros del Falun Gong.

Con el tiempo, el término adquirió un significado adicional en relación con la salud pública. Apareció con frecuencia en los medios oficiales en 2001, por ejemplo, cuando los líderes chinos comenzaron a intensificar las medidas para abordar el VIH / SIDA. “El trabajo de prevención y control [del SIDA] (fangkong) tiene un largo camino por recorrer”, informó el Diario del Pueblo en abril. Fangkong pronto se convirtió en la doctrina estándar para las emergencias de salud pública posteriores: SARS en 2003,  gripe aviar en 2003 y gripe porcina en 2009. Una versión del término aparece en el nombre oficial de los Centros de Control de las Enfermedades chinos.

Xi Jinping y su esposa a su llegada a Tenerife, donde cerraron el Teide y un playa solo para ellos. ¿Tomando posesión?

Bajo Xi Jinping, quien ascendió a la presidencia en 2013, el término recuperó vigencia como eslogan de seguridad pública. Los predecesores de Xi prefirieron la denominación «mantenimiento de la estabilidad»: abordar las amenazas al orden público cuando surgieran. El presidente actual, por el contrario, ha adoptado una visión más preventiva del control social, encapsulada por el enfoque en fangkong. De hecho, Xi ha pasado años revisando el aparato de seguridad nacional del país para perseguir esta ambición, enfocándose en una vigilancia intensificada, seguimiento y control de los movimientos de ciudadanos, y castigos severos, a menudo preventivos, para cualquiera que el partido crea que tiene la intención de violar las reglas.

Bajo la supervisión de Xi, la “securitización” de la salud pública ha ido acompañada de una medicalización igualmente preocupante de la seguridad pública. Abundan las metáforas de enfermedades políticas e ideológicas. «Para las enfermedades infecciosas dañinas, debemos atacar temprano para inmunizar preventivamente y fortalecer la inmunidad», explicó un alto funcionario, Meng Jianzhu, en un discurso de 2016 en el que invocó la doctrina de «prevención y control». Pero Meng no era un funcionario de salud pública, era el jefe de seguridad interna del país (servicios secretos) y describía su visión para mantener el control social.

Se ha empleado un lenguaje médico similar en el discurso oficial sobre Xinjiang, donde las autoridades han detenido a más de un millón de uigures y otras minorías religiosas y étnicas. Los funcionarios chinos comparan habitualmente las amenazas percibidas allí (generalmente los «tres males» del separatismo, el extremismo religioso y el terrorismo) con el cáncer y las enfermedades infecciosas. La implicación es que el Estado, al encerrar a los ciudadanos en masa, actúa con la intención terapéutica y solidaria del médico más que en función de los impulsos represivos propios de un régimen totalitario. Así, un equipo de trabajo universitario enviado para identificar objetivos para la reeducación describió su trabajo como encontrar “tumores” para extirpar, presumiblemente antes de que pudieran hacer metástasis y crecer, y documentos del partido hablan de erradicar los “virus ideológicos” de la población.

Estados Unidos y otras democracias no deben cometer el error de subestimar el atractivo del enfoque de China en países desesperados por encontrar soluciones a los extraordinarios desafíos que plantea el COVID-19. Es posible que algunos no sepan a dónde más acudir, especialmente a la luz de las percepciones globales de la lucha de Estados Unidos para hacer frente a la pandemia y la decisión de la administración Trump de retirarse de la Organización Mundial de la Salud. Pero los líderes democráticos deben sopesar estas exigencias muy reales con los costos a largo plazo de depender de precedentes autocráticos, ya que las políticas adoptadas en el fragor de una crisis pueden perdurar después de que el peligro inmediato disminuya.

Existen alternativas al enfoque chino, muchas de ellas ofrecidas por aliados y socios estadounidenses en Asia. Corea del Sur y Taiwán, entre otros, han demostrado que es posible combatir una urgente crisis de salud global sin renunciar a la privacidad, las libertades civiles y democráticas. Sus enfoques han implicado cierta vigilancia y restricciones a la libertad individual, pero la legislación ha circunscrito cuidadosamente estas medidas considerándolas como de alcance limitado, temporales y sujetas a revisión democrática. En Corea del Sur, por ejemplo, la legislación aprobada después de un brote de MERS en 2015 permitía medidas de vigilancia de emergencia, pero requería que el gobierno divulgase ciertos datos en nombre de la transparencia y eliminara sus datos una vez que haya pasado la crisis. En Taiwán, las cuarentenas tienen un límite de tiempo y son compensadas. Su presidenta Tsai Ing-wen se ha resistido a las peticiones de decretos de emergencia, diciendo que la legislación existente es suficiente. Además, si se emitiera un decreto de emergencia, estaría sujeto a debate legislativo y ratificación.

Entrando a una dictadura sanitaria

La tesis pues de Enzo Pennetta sobre la posibilidad de que estemos entrando bajo la férula de una Dictadura Sanitaria no es en modo alguno irrelevante, ni puede ser descartada:

Hay quienes definen la situación actual como una dictadura de la salud y quienes rechazan este término con igual convicción, pero para entender cómo están las cosas basta con consultar el diccionario. La actual situación se adecua perfectamente a lo que el diccionario califica como “dictadura”. Y como en cualquier dictadura del siglo XX, el dictador nos defiende de un peligro que, al dejar de ser una ideología política opuesta, se ha convertido en un enemigo natural como puede serlo un virus.

Los partidarios de las dictaduras también niegan que estén en una dictadura y consideran que sus opositores políticos son infrahumanos cuyos derechos constitucionales deben ser suprimidos, eso es lo que está pasando ahora mismo. A menos que queramos cambiar el vocabulario, estamos en una dictadura, ahora solo tenemos que elegir qué lado tomar.

Más claro que el agua pues, curiosamente España, junto con Italia, es uno de los discípulos más avanzados de la “solución china” (comunista): la imposición de un draconiano y autoritario confinamiento, que en gran medida sigue perdurando en nuestro territorio y afectando a todos y cada uno de sus habitantes. Otra casualidad: el claro posicionamiento del papa Bergoglio a favor del sistema económico y social comunista chino. Los jesuitas eran admirados por Lenin y Himmler, recordemos.

El 14 de marzo La Vanguardia, el periódico que está sustituyendo a El País como vector favorito de alucinación colectiva institucionalizada, publicaba una interesante noticia con el siguiente titular: El equipo de fútbol de Wuhan abandona España para escapar del coronavirus. Surrealista ¿no? El artículo es un caso modélico de los usos de desinformación y propaganda chinos. Siempre que digamos “chinos”, salvo indicación en contrario, estamos diciendo «chino comunista». Yo añado el popular sentido que se da en Murcia y Almería a este término, aplicado con garbo al ganado porcino. El lector no está obligado a compartirlo.

El virus vino de China, el brote se dio en China; en la china comunista, no en Taiwan. El equipo de fútbol llevaba en España desde el 30 de enero, concretamente en Sotogrande en Andalucía, cosa que recoge El País. Es decir que si alguien podía haber traído el virus eran los chinos, no llevárselo con ellos. De hecho no pudieron volver para comenzar la Liga en su país porque se había suspendido (y cerradas sus fronteras) por la pretendida pandemia. En la misma noticia destacamos un dato inquietante:

Sin embargo, el nombre de Wuhan no termina de relajar los ánimos. González (entrenador del equipo chino) ha reconocido que el equipo ruso del Krasnodar, que tenía previsto disputar un amistoso con el combinado chino, ha cancelado el encuentro. «Desconozco por qué se ha cancelado el partido con el Krasnodar. Igual es que tienen lesionados o quieren jugar con un equipo de más nivel. Este tipo de cosas pasa continuamente», ha señalado el técnico gaditano.

En fin, si hay dos bobos entre tres personas y dos son españolas, ya conocéis a qué nacionalidad pertenecen los bobos. Los rusos cerraron su frontera con China a finales de enero, sabían lo que hacían. Se puede ser bobo y mentir además, pero se mentirá mal, el signo del ibérico.

Dentro de China el Partido tiene a su servicio desde hace mucho tiempo a cientos de miles de propagandistas en las redes sociales, propagandistas que emiten cientos de millones de comentarios cada año. Estas actividades se han globalizado e intensificado drásticamente durante la “pandemia” de coronavirus. Las empresas propietarias de las redes sociales han mostrado poca sensibilidad ante la gravedad del problema. Cuando el Departamento de Estado proporcionó una muestra de 250.000 cuentas potencialmente involucradas en la desinformación sobre el coronavirus, Twitter se negó a tomar medidas. Estas actividades de desinformación afectan a países que tienen poca voz en el control de las decisiones en las redes sociales.  

A medida que cerraron más países, algunas actividades sospechosas en red tomaron un giro más oscuro. Cuando la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, se negó a bloquear el estado, las cuentas sospechosas comenzaron a llenar su cuenta de Twitter con un lenguaje gráfico claramente abusivo, presionándola para que lo hiciera. Cuando el gobernador de Georgia, Brian Kemp, el primer gobernador en poner fin al bloqueo de su estado, homenajeó al difunto representante John Lewis, su cuenta de Twitter fue atacada con un lenguaje vulgar y llamativo para denunciar su postura anti-bloqueo.  Aunque gran parte de la influencia a favor del bloqueo del PCCh fue subrepticia, su postura general en apoyo de los bloqueos globales fue explícita. En un vídeo publicado por el portavoz oficial de China, una niña de 7 años recita la importancia del estricto distanciamiento social entre los niños.

En marzo, los medios estatales chinos comenzaron a describir la estrategia de “inmunidad colectiva” —permitiendo que el coronavirus se propague entre los jóvenes y sanos— como una violación de los “derechos humanos”, una formulación orwelliana dado que los encierros son esencialmente una suspensión general de derechos.

Desinformación china en Italia y España

Pero las actividades chinas de desinformación, enmarcadas sin duda en una ambiciosa y sofisticada estrategia de guerra asimétrica, no están concentradas en los Estados Unidos; el caso europeo por ejemplo tiene como protagonistas privilegiados a Italia y España. Volviendo al articulo de Senger al que nos hemos referido más arriba:

El 9 de marzo, Italia, el primer país europeo importante en firmar la Iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda de Xi Jinping, siguió el consejo de la OMS y se convirtió en el primer país fuera de China en cerrarse. El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, había abogado durante mucho tiempo por estrechar los lazos con China. Los expertos chinos llegaron a Italia el 12 de marzo y dos días después aconsejaron un cierre más estricto: «Todavía hay demasiadas personas y comportamientos en la calle por mejorar». El 19 de marzo, repitieron que el bloqueo de Italia «no era lo suficientemente estricto», diciendo: «Aquí en Milán, la zona más afectada por COVID-19, no hay un bloqueo estricto… Necesitamos que todos los ciudadanos se involucren en la lucha contra COVID-19 y seguir esta política «.

Italia fue bombardeada simultáneamente con desinformación china. Del 11 al 23 de marzo, aproximadamente el 46% de los «tuits» con el hashtag #forzaCinaeItalia (Go China, go Italy) y el 37% de los que tenían el hashtag #grazieCina (gracias China) provinieron de “bots”.

¿Está Italia jugando con fuego cuando se trata de China?

El poder del Vaticano en Italia es hoy más fuerte de lo que pensamos, en cierta manera el “compromiso histórico” se ha cumplido cuarenta años después; el  Vaticano se ha pronunciado claramente contra los Estados Unidos y a favor de la China comunista. Pío XII fue más prudente con la Alemania nacionalsocialista, sin duda estaba mejor informado, pero Pío XII sobrevivió.

Italia ha sido el primer país del G7en inscribirse en el 2019 en la Nueva Ruta de la Seda, el proyecto global de infraestructura y desarrollo desplegado por el Partido Comunista chino. Rory Green, economista de TS Lombard para China y el norte de Asia, dijo a CNBC el miércoles que el acuerdo con Italia fue «fantástico» para el presidente Xi Jinping. «Es un gran golpe para Xi Jinping y le dará un punto de apoyo en el corazón de Europa».

Xi Jinping ha destacado con frecuencia la cooperación global para combatir el COVID-19. A su vez, el mundo ha comenzado a parecerse más a China. Las localidades introdujeron líneas de información para informar sobre violaciones de bloqueo y los países dieron a conocer nuevas flotas de drones de vigilancia; la empresa china DJI donó drones a 22 estados de EE.UU. para ayudar a hacer cumplir las reglas de distanciamiento social.

Durante décadas, el  Partido Comunista Chino ha cooptado a los científicos a través de sus potente red de influencia en el extranjero, el Departamento de Trabajo del Frente Unido, que se expandió de manera significativa con Xi. En junio, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) anunciaron que 189 de sus beneficiarios habían recibido fondos no revelados de gobiernos extranjeros. En el 93% de los casos, incluido el de Charles Lieber, presidente del Departamento de Química de Harvard, la financiación no revelada provino de China. Asimismo, la National Science Foundation, una organización más pequeña, informó de 16 a 20 casos de vínculos financieros extranjeros no revelados; todos menos dos estaban con China.

En una entrevista realizada en mayo para la Televisión Central de China, Richard Horton, editor en jefe de la estimada revista médica “The Lancet”, elogió enfáticamente los  confinamientos en China y dijo: “No solo se hizo lo correcto, sino que también mostró a otros países cómo se debe responder ante una amenaza tan aguda. Creo que tenemos mucho que agradecer a China… «

Los elogios de Horton son reveladores a la luz de su infame retractación sobre un estudio publicado en The Lancet sobre hidroxicloroquina y los informes sobre el bloqueo  a la publicación de artículos sobre inmunidad colectiva. 

En cualquier caso, las falsas cifras que China ha difundido han sido fundamentales en el discurso científico institucional. Al exigir que las publicaciones de élite repitan la mentira orwelliana de que «China controló el virus»,  el partido comunista chino ha normalizado esa mentira para que las élites occidentales la repitan, explotando la reputación de China mediante una meticulosa manipulación; aprovechando el hecho de que la mayoría de los occidentales aún no la consideran como un estado totalitario indigno de confianza. Y luego existe la posibilidad de que, al cerrar el mundo, Xi Jinping haya dominado la crisis de la deuda y los derivados, mediante el estudio de la ciencia de la complejidad, y visualice un futuro socialista con China en el centro. Sabía entonces exactamente lo que estaba haciendo.

En otra entrega hablaremos de los elementos “científicos”, como origen o no zoonótico y la vacuna como panacea.

Recordad que Sánchez es un activo del comunismo chino, como lo son Zapatero y Podemos. Que este totalitarismo está aliado con el Vaticano, y por ello con numerosos tinglados financieros y empresariales españoles, algunos de ellos de ámbito internacional. No es casual pues el apoyo a Podemos de Antonio Garrigues Walker, íntimamente ligado al Vaticano y a las finanzas internacionales. CONTINUARÁ

Xi Jinping y Pedro Sánchez
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