Inicio Revista de prensa Opinión Quieren hacerse con el Estado, nunca ser voz de la nación. Por...

Quieren hacerse con el Estado, nunca ser voz de la nación. Por Carlos Regalado

Opinión. Política nacional.

El Estado autonómico es un desvarío institucional que impide el correcto funcionamiento del estado, limitando la eficacia del poder ejecutivo.

¿Diversidad cultural regional? Sí… ¿17 mini estados ineficaces? No

Se produce una paradoja difícilmente entendible:

La inseparación de los poderes del estado (Legislativo, Ejecutivo y judicial) por un lado genera la concentración del poder total del estado de partidos, en una de sus facciones, cuando esta alcanza la mayoría en el porcentaje de poder que las votaciones otorgan a cada facción en las mal llamadas «elecciones» generales (dicho adjetivo [generales] implica la no separación entre poder legislativo y ejecutivo antes mencionada).

Por otro lado, existe la creciente independencia (financiada y apoyada desde el Estado central) de los gobiernos autonómicos, ganando estos mayor cuota de poder a cada año que pasa, y compitiendo por dicho poder en igualdad de condiciones con los partidos anteriormente conocidos como mayoritarios hasta la llegada de la «nueva política» (hoy ya conocida como «neocasta»), generando la práctica escisión de estos de sus centros de mando, al saberse más influyentes en el ámbito regional, y adquiriendo un sesgo de falso nacionalismo (son regiones, no naciones), y de falsa representación del votante, ya que su único propósito es estatalista, y la única representación que existe es la que existe entre el miembro del partido y su partido, el que le paga y el que le sitúa donde está. Nunca entre el votante y el miembro del parlamento.

Quieren hacerse con el Estado, nunca ser voz de la nación, ya que su desconexión total con esta debido al sistema electoral proporcional, es definitiva e irreversible, mientras no se cambie dicho sistema electoral por uno que sí establezca la representación del votante a la hora de escoger a los miembros del parlamento, como sí sería el sistema electoral de diputado de distrito, en elecciones separadas de las efectuadas para la elección del presidente del gobierno.

A su vez, la limitada eficacia en el mando del poder ejecutivo, distorsionado por la injerencia de 17 vocecitas insaciables, se vería restituida estableciendo a su vez un sistema presidencialista, en donde se escogiera al presidente a través de una elección separada de las elecciones de los miembros del parlamento antes nombrados, basada en el sistema mayoritario, en circunscripción única, y a doble vuelta si hiciese falta.

Carlos Regalado

Dejar respuesta

Comenta aquí
Nombre